No és que ya me sienta un completo abuelete, a pesar de que sobrinos ya tengo para parar un carro. Pero después de tanto anuncio de refrescos que demuestran que la edad no pasa en balde. Después de mucho escucharse a uno mismo las cosas que dice, y de escuchar lo que los demás dicen de tí, te das cuenta irremediablemente que ya no eres aquel chaval que quedaba con los amigos justo despues de comer para pasar tooooooooda una tarde de travesuras con los amigos por las calles del barrio, el pueblo, o la ciudad. Te das cuenta de . . . . . .
Convertirse en macarra no es algo que se consiga en un par de días. El proceso de elaboración requiere de mucho tiempo y la persona tiene que pasar por varias fases diferenciadas. Ser macarra requiere de una labor que debe comenzarse en los años de instituto. En caso contrario, ya hay poco que hacer. Que tus padres te compren la scooter de turno por haber aprobado el curso es un buen comienzo. De hecho, puede convertirse en tu eje sobre el que gira tus primeros años de macarra. Un casco customizado con pegatinas de colores viene ideal para llevarlo colgado . . . . . .
No estoy dispuesto a desperdiciar demasiado mi blog en escribir una entrada sobre esa Sociedad de Caraduras que existe en nuestro país y que decidió imponer un impuesto revolucionario sobre los medios ópticos de grabación para suplir esa ínfima cantidad económica que dicen perder en la venta de sus discos musicales. No contentos con aquello y dado que ahora gobiernan sus amiguitos “los progres” en el país, han decidido imponer el impuesto revolucionario, cual grupo terrorista, a otros campos de la informática como las impresoras, los reproductores de MP3, los escáners y cualquier otra cosa que les venga en gana. . . . . . .
Por una vez en todo mi blog, no intento hacerme el gracioso con la palabra que he escrito en el título. Habéis leído bien. “Cederrón“. Y sigo insistiendo en que no intento hacer la broma fácil con la palabra, haciendo referencia al archiconocido “CD-ROM”. Y es que semejante palabra ha sido aceptada y añadida en nuestra lengua española como forma válida de hacer referencia a ese disco de plástico donde nos grabamos la música que nos bajamos de Internet, la peli que estrenan este viernes o el nuevo Windows que ha salido al mercado.Una búsqueda rápida en la web de . . . . . .
Es raro que una persona se alegre por lo que voy a decir ahora, pero la verdad es que estoy muy contento porque ¡¡¡ESTOY MÁS GORDO!!!.¿Por qué la gente odia tanto engordar? Yo estoy encantado de la vida por haber cogido unos quilitos de más. Mientras medio pais se ha pasado los meses previos al verano a matarse al gimnasio y comenzar absurdar dietas ineficaces, yo me he dedicado a dejarme el gimnasio (que ahora con la jornada intensiva de verano no me apetece ir) y a disfrutar de la comida como nunca lo he hecho. Y los resultados los . . . . . .
Llega un momento en la vida del informático en que, para bien o para mal, nos tiene que salir la vena profesional y obligarnos a contar las historias con las que nos encontramos a diario, o aquellas que nos parecen el colmo de la despreocupación por nuestros ordenadores. Voto por que alguna productora como Pixar o Dreamworks haga una película al estilo de “Toy Story” o “La tostadora valiente” pero basadas en el (mal)trato de los ordenadores y sus similares. Pero lo que llegué a ver esta semana pasada era digno de contar en mi blog y fotografíar. La imagen . . . . . .
Normalmente soy una persona tranquila, simpática y amigable. Y lo sigo siendo, por supuesto. Pero a raíz de un par de conflictos en esta última semana, me puse a pensar en tooooooooooodo lo que me molesta, me jode, me revienta, me desespera, me cabrea, me produce sarpullidos, me despierta mis instintos asesinos… en fin: ¡lo que me toca los cojones! Así que ahí va mi lista personal e intransferible: Me toca los cojones que me intenten tomar el pelo. Me toca los cojones que me mientan. Me toca los cojones esperar a la gente que es impuntual-porque-sí. Me toca los . . . . . .
Para quien no sepa qué es la Magdalena, decirle con son las fiestas de mi ciudad. “Les Festes de la Magdalena” celebran la tradición de cuando nuestros antepasados, bajaron de la ermita de la Magdalena, alrededor de la cual vivían, para crear la ciudad donde vivirían en el llano, en “La Plana”. Pero en el fondo la gran mayoría de los que celebramos las fiestas nos acordamos poco de ese hecho y nos basamos más en el hecho de que son 8 días de fiestas, música, marcha y alcohol. Pero sobretodo, sobretodo, sobretodo de la paliza que nos pegamos de . . . . . .
Atrás quedaron los días de verano en las playas y las piscinas y las frescas cervecitas en el chiringuito de turno. El mes de septiembre es la vuelta a la rutina, al trabajo y a los estudios, marcados por tres hitos importantes que se repiten cada año: Llega el otoño en El Corte Inglés antes que en ningún sitio, los rollos de papel Aeronfix con los que forrar los libros del cole (que por muy cuidadosos que seamos siempre se queda la puñetera burbujita en medio de la tapa que luego intentamos reventar con la aguja del compás) y los . . . . . .
La verdad es que por aquel entonces yo no tenía más de 8-10 años pero aun así es la época que más recuerdo. Supongo que el hecho de tener hermanos mayores que por aquel tiempo eran puros adolescentes me condicionó a seguir aquel estilo hortera-pop que se vivió. No recuerdo haber vivido la época de la movida madrileña, principalmente xq la capital española me pillaba un poco lejos y aquel estilo no llegó mucho hasta la costa mediterranea. En mi caso cuajó más el estilo pop ochentero de aquel momento, en un interés absurdo por copiar a mis hermanos mayores. . . . . . .